Enfermedad periodontal
Inflamación e infección de los tejidos que sujetan el diente. Es la patología oral más frecuente en perros y gatos adultos y, si se trata a tiempo, es controlable.
Todo lo que puede afectar a la boca de tu perro, gato, conejo o pequeño mamífero, explicado con claridad, y cómo lo tratamos en odontología veterinaria.
Cada problema tiene su página con síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento. Filtra por tipo:
Inflamación e infección de los tejidos que sujetan el diente. Es la patología oral más frecuente en perros y gatos adultos y, si se trata a tiempo, es controlable.
Encías rojas, hinchadas y sensibles por acumulación de placa. Es la fase inicial y reversible de la enfermedad periodontal: la mejor ocasión para actuar.
La placa es una película de bacterias que se endurece y forma sarro. Solo se elimina con limpieza dental profesional; el cepillado diario evita que reaparezca.
Un aliento fuerte suele ser el primer síntoma de sarro, gingivitis o infección oral. Averiguar la causa es el primer paso para que tu mascota esté bien.
Dientes rotos por mordisquear objetos duros, golpes o juego. Si la pulpa queda expuesta hay dolor e infección: se puede tratar con endodoncia o extracción.
El diente de leche no se cae cuando sale el definitivo. Provoca apiñamiento, sarro y mala mordida; se resuelve con una extracción profesional a tiempo.
Mordida incorrecta por la posición de dientes o mandíbulas. Puede causar dolor, lesiones y desgaste anómalo; el objetivo es el confort, no la estética.
El diente del gato se va destruyendo desde dentro o desde la raíz y duele. Es muy frecuente en gatos adultos y requiere radiografía dental para tratarla bien.
Inflamación crónica y muy dolorosa de encías y mucosa oral en gatos. Suele tratarse con limpieza y extracciones; requiere seguimiento especializado.
Infección en la raíz del diente con inflamación y pus. Provoca dolor e hinchazón facial y se resuelve tratando o extrayendo la pieza causante.
En conejos, cobayas, chinchillas y roedores los dientes crecen sin parar. Si no se desgastan, hieren y dificultan comer; requiere revisión y tratamiento periódico.
Masas o bultos en encías, lengua o paladar, benignos o malignos. Solo la biopsia permite distinguirlos; cuanto antes se detecten, más opciones hay.
Orificio entre boca y nariz, a menudo tras la pérdida de un colmillo superior. Causa estornudos y moco nasal y suele requerir cirugía reconstructiva.
Procedimientos de odontología veterinaria explicados paso a paso, con anestesia segura y control del dolor.
Eliminación del sarro y la placa con ultrasonidos y pulido, bajo anestesia general y con radiografía. La base para una boca sana y sin dolor.
Retirada de dientes enfermos, fracturados o infectados con técnica atraumática, control radiográfico y analgesia. Una boca sin dolor mejora la vida de tu mascota.
Imagen de raíces y hueso para detectar lesiones ocultas antes de limpiar, extraer o tratar. Sin radiografía, parte del problema queda sin ver.
Tratamiento del conducto radicular para salvar dientes fracturados o con pulpa afectada, sobre todo colmillos. Elimina el dolor y mantiene la pieza.
Perros, gatos, conejos, cobayas, chinchillas, hurones y roedores tienen bocas muy distintas y problemas propios.
Sarro, enfermedad periodontal, fracturas y dientes de leche que no se caen: así cuidamos la boca de tu perro con odontología veterinaria en Madrid.
Gingivoestomatitis, reabsorción dental, sarro y abscesos: cuidamos la boca de tu gato con odontología veterinaria felina en Madrid.
Dientes que no dejan de crecer: sobrecrecimiento, maloclusión y abscesos en conejos. Odontología veterinaria para tu conejo en Madrid.
Cobayas y chinchillas con dientes de crecimiento continuo: detectamos sobrecrecimiento, maloclusión y abscesos con odontología veterinaria en Madrid.
Sarro, gingivitis, colmillos fracturados y abscesos: odontología veterinaria para hurones en Madrid, con trato cuidadoso y explicaciones claras.
Hámsteres, ratas, ratones, jerbos y degús: odontología veterinaria para roedores en Madrid, con atención a incisivos, maloclusión y abscesos.
Razas pequeñas, toy y braquicéfalas figuran entre las que más casos de enfermedad periodontal y apiñamiento dental registran.
Boca diminuta, dientes apretados y sarro temprano: el Yorkshire es de las razas que más necesita vigilancia dental desde cachorro.
Elegante y longevo, pero con boca pequeña propensa al sarro y a retener dientes de leche. Aprende a cuidarla.
El perro más pequeño tiene la boca con menos espacio: apiñamiento, sarro y dientes de leche que no caen.
Hocico largo y estrecho, mucho sarro y riesgo de fístulas en los caninos superiores. Conoce cómo proteger sus dientes.
Braquicéfalo con hocico corto: dientes apiñados, rotados y encías propensas a la inflamación. Descubre qué vigilar.
Pequeño y peludo, con boca delicada: sarro precoz, dientes de leche que no caen y encías sensibles.
Cara plana y hocico corto: dientes apiñados y desalineados, mucho sarro y encías sensibles.
Pequeño, longevo y mimado: acumula sarro con facilidad y suele tener encías sensibles. Cuida su sonrisa.
Uno de los hocicos más cortos: dientes muy apiñados y girados, sarro y encías propensas a inflamarse.
Dulce y sociable, con tendencia al sarro, la periodontitis y la mordida irregular. Una boca sana importa mucho.
Gingivitis juvenil, reabsorción dental o maloclusión aparecen con más frecuencia en algunas razas. Cuando no disponemos de una foto verificada de la raza mostramos un collage ilustrativo.
Cara plana, dientes apiñados y mordida alterada: el Persa necesita revisiones dentales más atentas que otras razas.
El Exótico comparte con el Persa su cara plana y, con ella, el riesgo de dientes apiñados, mordida alterada y sarro temprano.
El Siamés figura entre las razas con más tendencia a gingivitis y periodontitis, y también a la reabsorción dental felina.
Pariente cercano del Siamés, el Oriental puede heredar su tendencia a la gingivitis, la periodontitis y la reabsorción dental.
El Abisinio es de las razas más citadas en gingivitis juvenil, periodontitis y reabsorción dental felina. Vigila su boca desde joven.
El Somalí, el Abisinio de pelo semilargo, comparte su predisposición a la gingivitis, la periodontitis y la reabsorción dental.
El Maine Coon puede sufrir enfermedad periodontal, gingivitis y reabsorción dental. Su gran tamaño no lo protege de los problemas de boca.
El Sphynx tiene fama de piel delicada, pero su boca también lo es: se describe predisposición a gingivitis y periodontitis.
El British Shorthair, de cara ancha y carácter tranquilo, puede acumular sarro y desarrollar gingivitis y periodontitis sin avisar.
No tiene más riesgo por raza, pero es el gato más común en España y la reabsorción y la periodontitis son frecuentes en cualquier gato.
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