Lo que debes saber
La maloclusión es una alteración en la forma en la que encajan los dientes superiores e inferiores. Puede deberse a que las mandíbulas tengan distinto tamaño, a que algún diente esté mal posicionado o a que persistan piezas de leche. Algunos casos son una simple variación sin consecuencias, pero otros provocan que un diente clave el paladar, roce la encía o se desgaste de forma anormal, con dolor e infecciones.
En conejos, cobayas, chinchillas y roedores, cuyos dientes crecen toda la vida, la maloclusión es especialmente importante porque impide el desgaste normal y los dientes pueden sobrecrecer. En nuestra consulta de odontología veterinaria en Villanueva de la Cañada (Madrid) valoramos la oclusión con radiografía dental y decidimos el tratamiento que garantice el confort de tu mascota, sin plantear nunca procedimientos solo por estética.
¿En qué consiste?
Es cualquier desviación respecto a la oclusión normal, es decir, la forma en que los dientes superiores e inferiores se tocan al cerrar la boca. En perros y gatos se clasifican en varios tipos según la posición de la mandíbula o de los dientes: mordida cruzada, prognatismo, braquignatismo o dientes desviados, entre otros. Muchas tienen componente hereditario. No siempre requieren tratamiento: lo que determina la intervención es si la mordida causa dolor o lesiones en los tejidos blandos o en otros dientes, no su aspecto.
Causas y factores de riesgo
- Origen hereditario o racial, frecuente en razas braquicéfalas.
- Persistencia de dientes de leche que desvían los definitivos.
- Diferencias de tamaño entre mandíbula superior e inferior.
- Traumatismos o fracturas mandibulares durante el crecimiento.
- En conejos y roedores, herencia, dieta pobre en fibra y falta de desgaste.
- Pérdida de dientes que altera la posición de los restantes.
Síntomas y señales de alerta
- Dientes que no encajan o mordida visiblemente desalineada.
- Colmillos que tocan el paladar o la encía.
- Desgaste anómalo o fracturas dentales.
- Dificultad para coger o masticar la comida.
- Babeo, pérdida de peso o rechazo del alimento.
- En conejos, heces pequeñas, ojos llorosos o pérdida de apetito.
Especies en las que lo vemos
🐶 Perros
Es frecuente en razas braquicéfalas y en cachorros con dientes de leche persistentes.
🐱 Gatos
En gatos de cara corta puede alterar el encaje dental y favorecer sarro y lesiones.
🐰 Conejos
En conejos es una causa muy importante de sobrecrecimiento dental y problemas de alimentación.
🐭 Roedores
En roedores los incisivos crecen continuamente y la maloclusión impide su desgaste normal.
Cómo lo diagnosticamos
Se valora con una exploración de la boca y de la cara, y se completa con radiografía dental o estudios de cabeza bajo anestesia, que permiten ver la posición de las raíces y el estado de las mandíbulas. En conejos y roedores es clave revisar también los molares, que no son visibles en consulta sin material específico. El diagnóstico determina si hay dolor o daño y si el tratamiento es necesario, conservador o quirúrgico.
Tratamiento
- Observación si la maloclusión no causa molestias.
- Extracción de dientes de leche o piezas que lesionan tejidos.
- Remodelado o recorte controlado de dientes en roedores y lagomorfos, según indique el veterinario.
- Tratamientos de ortodoncia o endodoncia en casos seleccionados.
- Revisiones periódicas durante el crecimiento.
Prevención en casa
- En cachorros, revisar la boca durante el cambio dental.
- Evitar criar animales con maloclusiones importantes de origen hereditario.
- En conejos y roedores, dieta rica en heno y fibra.
- Revisiones periódicas de la boca, especialmente en animales jóvenes.
Preguntas frecuentes
¿Hay que corregir toda maloclusión?
No. Solo cuando causa dolor, lesiones o problemas para comer. Una variación sin consecuencias puede simplemente vigilarse.
¿Se pueden poner aparatos como en personas?
En casos concretos existe ortodoncia veterinaria, pero el objetivo siempre es el confort y la función, nunca la estética. Valoramos cada caso individualmente.
¿Mi conejo con maloclusión tiene cura?
Suele ser un problema crónico que se controla con revisiones y cuidados periódicos, ya que sus dientes crecen toda la vida. El tratamiento mejora mucho su calidad de vida.
¿Es hereditaria?
En muchos casos sí, por eso no se recomienda reproducir animales con maloclusiones marcadas. Tu veterinario puede orientarte.